El fracaso de la copia
Lunes, 14 de Abril de 2008 por admin
Con los imitadores me pasa como con los payasos, los notarios y los curas: me deprimen. Así las cosas, asistir a una misa, a la firma de una escritura, al circo o a un programa de Carlos Latre, se me hacen muy cuesta arriba. La culpa la tiene, con toda seguridad, la repetición de movimientos, de frases, de ideas, de actitudes. Esas risas huecas del payaso, el notario que nos lee el contrato a toda velocidad, el padrenuestro, el “te das cuen”. La falta de imaginación. El visto uno, vistos todos. En estos tiempos en los que con un ‘control-c control-v’ se escriben novelas de 500 páginas, resulta imprescindible darle a la copia el valor que realmente tiene. Y resaltar la importancia de lo original.
“Me dan pena los imitadores”, me confesó Tom Waits durante una entrevista en París, justo antes de ofrecer un concierto memorable en el Olimpia. “Tienen prisa por seguir la pista rentable”, dijo el californiano, “y eso les impide hacer las cosas bien”. Como casi siempre, Waits tiene razón. Imaginen ustedes que mañana me voy de esta web y los jefes contratan a otra persona, con urgencia, para cubrir el hueco. “Tiene que ser un blog de televisión lo más parecido posible a El Descodificador: no queremos perder las visitas que tenía”, podrían llegar a decir. Y seguirían: “no puede ser muy difícil hacer lo que hacía este tío. Ya sabes, haz algo que parezca independiente, agresivo, cachondillo, que no haga concesiones… Está claro, ¿no? ¿El nombre? Sencillo: cualquiera con el prefijo Tele”. ¿Patético verdad? Pues eso son los imitadores: patéticos.
Carlos Latre es un genio de la imitación. O eso dicen. En ‘Réplica’ (Telecinco) maneja presupuesto, y eso se nota en los maquillajes y disfraces. No en los guiones, base de cualquier espectáculo televisivo. Así las cosas (aceptables disfraces, malos guiones) su nuevo programa no aporta absolutamente nada nuevo al mundo de la imitación televisiva. Chistes malos, imitaciones obvias, humor de trazo tosco…
Si le gustan los Morancos, es casi seguro que le gustará ‘Réplica’. Es decir, que Latre ha apostado por el lado más comercial e histriónico de un trabajo ya de por sí comercial e histriónico. Un buen ejemplo sería la imitación que realizó de Shakira. Con Latre gordo como una cerda, con pelos en el pecho, la barriga asomando y una peluca rizada. ¿Tenía gracia ese esperpento? Si te ríes con los Morancos, puede que sí. Se trata de humor no ya de brocha gorda, sino de descomunal rodillo.
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